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May 18 "La sangre se me heló en las venas" es una expresión común, y según los últimos estudios se puede interpretar bastante literalmente. Un miedo intenso puede hacer que nuestra sangre se coagule y aumentar el riesgo de trombosis o de infarto cardiaco.
Estudios anteriores mostraron que el estrés y la ansiedad pueden ejercer una influencia nada desdeñable en la coagulación. Sin embargo, se basaron casi por completo en la inspección de datos recogidos en cuestionarios respondidos por sujetos sanos. Ahora, en cambio, el equipo de investigación de Bonn creado en torno a Franziska Geiser (del Hospital Policlínico para Medicina Psicosomática y la Psicoterapia) y a Ursula Harbrecht (del Instituto de Medicina de Transfusión y Hematología Experimental) ha sido el primero en llevar a cabo un examen muy cuidadoso sobre coagulación en pacientes con trastornos de ansiedad. Todo el mundo experimenta ansiedad de vez en cuando. El miedo a obtener malas calificaciones en el examen de matemáticas, el temor a bajar al sótano oscuro, o, en un sentido más general, la inquietud sobre lo que nos depara el futuro. Pero algunas personas sufren grandes temores al enfrentarse a las situaciones normales de todos los días. Por ejemplo, las víctimas de agorafobia frecuentemente tienen ataques de pánico cuándo se ven atrapadas en una multitud. Los síntomas pueden ser dramáticos: palpitaciones, sudoración, estremecimiento, pánico incontrolable, desfallecimiento... Pueden incluso provocar un estado que conduzca a la muerte. Otro trastorno de ansiedad encontrado frecuentemente puede ser descrito como fobia social. Los afectados tienen miedo de todas las situaciones en las cuales se convierten en el centro de atención en un grupo. Comienzan a tartamudear o a ruborizarse. Para evitar la vergüenza, las víctimas de la fobia social pueden acabar convirtiéndose en sujetos solitarios, evitando casi todo contacto humano y quedándose encerrados en casa. Los investigadores médicos en Bonn compararon pacientes que padecen de una forma severa de trastorno de pánico o una fobia social, con un grupo de control integrado por personas sanas. A fin de excluir tanto como fuera posible la influencia de factores como la edad y el sexo, cada uno de los 31 pacientes con trastornos de ansiedad fue comparado con un paciente sano de la misma edad y sexo. A los sujetos se les tomó en primer lugar una muestra de sangre y se les solicitó realizar una serie de pruebas por ordenador. Luego se tomó una segunda muestra de sangre. El análisis de sangre, que midió varios factores de coagulación, produjo un resultado claro: el grupo de pacientes con ansiedad mostró un sistema de coagulación mucho más activo que el grupo de control. A pesar de que los precios del petróleo oscilan alrededor de los 100 dólares el barril, pueden transcurrir por lo menos diez años o más antes de que los esfuerzos de investigación y desarrollo intensivos logren reducir el costo de la energía solar hasta niveles competitivos con el petróleo, según un estudio a cargo de un experto en el tema.
Un grupo de científicos del Laboratorio "La energía solar puede potencialmente proporcionar toda la electricidad y el combustible necesarios para alimentar el planeta", afirma Harry Gray, profesor de Química y director fundador del Instituto Beckman en el Instituto Tecnológico de California. El Santo Grial de la investigación solar es utilizar eficientemente la luz del Sol y "dividir" directamente el agua en sus componentes elementales, hidrógeno y oxígeno, y utilizar entonces el hidrógeno como un combustible limpio. Este tipo de investigación tiene la meta de transformar el mundo industrializado, de uno basado en la energía de los combustibles fósiles a otro energizado por la luz del Sol. Las dos áreas principales de la investigación son la conversión de la luz solar en combustibles químicos y la generación de electricidad. La energía solar tiene un inmenso potencial. En una hora incide en la Tierra más energía por la luz solar que toda la que se consume en el planeta en un año. El mayor desafío está en reducir los costos para que se produzca un cambio a gran escala que deje atrás al carbón, al gas natural y a otras fuentes no renovables para producción de electricidad, pero que sea económicamente viable. Las estimaciones de Gray son que el costo medio de la energía fotovoltaica es de 35 a 50 centavos de dólar por kilovatio-hora. Por comparación, otras fuentes son considerablemente menos caras como el carbón y el gas natural que oscilan alrededor de entre 5 y 6 centavos por kilovatio-hora. Debido a sus ventajas, por ejemplo, ser limpia y renovable, la energía solar no necesita ser exactamente igual de barata que las fuentes de energía convencionales para resultar una opción conveniente, señala Gray. El paso definitivo hacia la adopción generalizada de la energía solar probablemente vendrá cuando los científicos reduzcan los costos de la energía fotovoltaica hasta aproximadamente 10 centavos por kilovatio-hora, según Gray. "Una vez que se alcance ese nivel, numerosos consumidores empezarán a comprarla, llevando el precio del kilovatio incluso más abajo todavía. Yo creo que estamos por lo menos a diez años de distancia de que las células fotovoltaicas sean competitivas frente a las formas más tradicionales de energía". Los desafíos principales incluyen el desarrollo de células solares baratas que operen sin deterioro y reducir las cantidades de materiales tóxicos utilizados en la fabricación de estas células. Pero producir células fotovoltaicas de bajo costo es sólo un paso en la dirección correcta. Los químicos también tienen que ocuparse de la generación de combustibles limpios a costos que puedan competir con los del petróleo y del carbón. Investigadores del cerebro de la Universidad de Michigan acaban de anunciar un método, basado en un nuevo software, para mejorar la habilidad general para resolver problemas, lo que los científicos llaman “inteligencia fluida”. La inteligencia fluida es la habilidad para razonar rápidamente y pensar en abstracto. Hasta ahora se pensaba que este tipo de inteligencia tiende a decaer según nos vamos haciendo mayores, y que estaba ligada a un componente genético, sin embargo, el uso de este software, según sus creadores, sugiere que 25 minutos de entrenamiento mental riguroso y diario puede ayudar a un adulto sano a mejorar sus capacidades mentales. “Lo más importante de este trabajo es que podemos demostrar que es posible mejorar la inteligencia fluida”, comenta Martin Buschkuehl, que es el responsable de esta investigación, llevada a cabo en la Universidad de Michigan, en declaraciones recogidas por la revista Wired. “Se asumía que la inteligencia fluida era inmutable” Para demostrar esto, Buschkuehl y su equipo han desarrollado un software al que han llamado “Brain Twister”. Éste es una adaptación compleja del llamado “n-back task”, un test bastante complicado de memoria visual. En la versión más sencilla del “n-back task”, una secuencia de imágenes es presentada unos pocos segundos y se pide a los participantes que casen un dibujo con otro idéntico que se presentado previamente. El desarrollo de Buschkuehl es más complejo, ya que los participantes oían, al mismo tiempo que aparecían los dibujos, una serie de letras, de tal manera que tenían que casar los sonidos a la vez que las imágenes. Esto hacía la tarea muy aleatoria. La inteligencia fluida mide cómo la gente se adapta a nuevas situaciones y resuelve problemas a los que no se había enfrentado con anterioridad. La inteligencia fluida difiere de la “cristalizada”, que tiene en cuenta conocimientos y destrezas que habíamos adquirido, como vocabulario, gramática o matemáticas. Una novedad. Es sabido que es posible mejorar el cociente intelectual haciendo muchos test que miden dicho cociente. Sin embargo, aprender a hacer estos test no significa que podamos mejorar nuestra inteligencia. En términos prácticos, la gente puede ser muy buena haciendo test, pero en la vida diaria eso no se traduce en tener un nuevo y brillante cerebro. Es en este punto donde el software y la investigación de Buschkuehl, recogida en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), es totalmente novedosa. En la prueba limitada de “Brain Twister”, él y su equipo fueron capaces de que 34 sujetos mejoraran las respuestas de un test de conciente intelectual después de entrenarles en tareas de memoria totalmente separadas (sonidos e imágenes). En este caso, y yendo en contra precisamente de la asunción de que la “memoria fluida” no cambia por mucho que se la entrene, los sujetos que practicaron con el software mejoraron sus resultados en un test de cociente intelectual llamado Bochumer Matrizen-Test. Inicialmente, los sujetos que participaron en la investigación hacían una media de 10 preguntas correctas. Después de entrenarse con el software desarrollado por Buschkuehl y su equipo durante 19 días a razón de 25 minutos al día, su porcentaje subió a 14,7, es decir, una mejora de más del 40%. Cuanto más entrenamiento, mejor. El equipo de investigación postula que el “n-back task”, sobre el que han basado su software, mejora la memoria de trabajo (estructuras y procesos usados para el almacenamiento temporal y la manipulación de la información en nuestro cerebro), así como la habilidad para controlar la atención del cerebro. En los test de inteligencia fluida se necesitan ambos tipos de pensamientos, y el entrenamiento lo que hace es, precisamente, mejorarlos. Los investigadores de la Universidad de Michigan están ahora trabajando en estudiar los efectos a largo plazo del entrenamiento. Además, trabajan en ampliar la cantidad de entrenamiento de los usuarios que lo están experimentando. En el artículo aparecido en el PNAS, no encontraron un límite para esa mejora, sugiriendo que cuanto más entrenamiento con el software, más mejora de la “memoria fluida” se consigue. “Cuanto más entrenamiento, más se mejora la “memoria fluida”, comenta Susanne Jäggi, que también ha participado en esta investigación, en un comunicado de la Universidad de Michigan. - Uno de cada diez trabajadores nunca limpia el teclado.
- Según la revista tecnológica Wich?.
- Ha analizado 30 teclados y varios urinarios.
Muchos teclados de ordenadores pueden reunir más bacterias que el asiento de un váter (wc), según un análisis publicado en la revista de informática Which? Computing Magazine. Los investigadores analizaron treinta teclados en las oficinas de la propia revista y descubrieron bacterias capaces de causar desde diarrea hasta intoxicaciones por alimentos. Las bacterias pueden proceder de restos de comida de los trabajadores Entre las bacterias que descubrieron está la llamada escherichia colli, que puede causar gastroenteritis e infecciones de las vías urinarias, así como el estafilococo áureo, vinculado a distintos tipos de infecciones, y enterobacterias, que pueden producir envenenamiento. A continuación examinaron la tapa de un baño de la misma oficina y descubrieron que estaba más limpia que muchos de los teclados. Los investigadores culparon de la suciedad de los teclados al hecho de que los trabajadores no tienen a veces tiempo para sentarse a comer en otra mesa y lo hacen mientras manejan los teclados. De esa forma permiten que las migas caigan entre las teclas y que proliferen luego las bacterias. Un reciente sondeo entre 4.000 empleados de oficinas indicaba que uno de cada diez trabajadores nunca limpiaba el teclado y que un 20% tampoco limpiaba el ratón. Los expertos recomiendan sacudir el teclado para eliminar las migas y el polvo y pasar luego un trapo. May 02 La Isla de Izaro es un islote localizado entre Bermeo y Mundaka, en la costa de Bizkaia. Desde hace varios siglos era objeto de constantes litigios entre los dos pueblos por conseguir su posesión. En una de esas ocasiones, un 22 de Julio, se organizó una regata de traineras entre Bermeo y Mundaka, de forma que el que primero llegara tendría la jurisdicción sobre la Isla de Izaro. Ganó la trainera de Bermeo, cosa que no gustó al pueblo de Mundaka, que acusó a los bermeotarras de haber emborrachado a la tripulación de Mundaka la noche anterior para ganar la regata. Desde entonces, cada 22 de Julio se celebra la festividad de La Magdalena, en la que una comitiva presidida por el alcalde de Bermeo se aproxima hasta la Isla de Izaro para dejar caer una teja de Bermeo en sus aguas, simbolizando que las goteras de los tejados de Bermeo llegan hasta esa teja. Como dictan las ordenanzas del siglo XVI, el año que no se cumpla dicha tradición, la isla pasará a ser propiedad de Mundaka.
Pero hay otra preciosa historia que envuelve a la Isla de Izaro. Cuenta la leyenda que, en el convento franciscano que coronaba la isla, vivían veinte frailes con fama de austeros, y fieles cumplidores de las normas de su congregación. Todos, excepto uno, un joven franciscano que se enamoró de una muchacha de Bermeo, que vivía en un caserío algo alejado del centro del pueblo. Pues bien, cada noche, el joven franciscano salía del convento y cruzaba a nado la distancia que le separaba de la costa, para reunirse con su amada. Todas las noches, cuando las luces del pueblo se apagaban, y su familia se acostaba, la muchacha se levantaba sigilosamente y prendía una lámpara, que colocaba en un lugar visible, para que sirviera de referencia al joven fraile. Así, cada noche conseguían encontrarse, hasta que un día, un familiar de la joven les descubrió, pero no dijo nada. La noche siguiente, cuando todo el mundo se había acostado, y la muchacha colocó la lámpara en el lugar habitual, apagó la lámpara y, saliendo de la casa, la volvió a encender en un lugar alejado del caserío, plagado de riscos donde las olas batían con fuerza. El joven franciscano, que no sospechaba nada, siguió la referencia de la luz, pero cuando se dio cuenta de que algo iba mal, ya era demasiado tarde. Las olas le arrastraron contra las rocas, y al día siguiente, los pescadores del pueblo encontraron su cuerpo destrozado y devorado por las gaviotas. No se sabe con certeza qué ocurrió después, pero hay quien dice que, como en el mito helénico de Hero y Leandro, la joven no pudo superar la muerte de su amado, y se arrojó al mar, reuniéndose con él para toda la eternidad.
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