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Los diabéticos podrán reducir la cantidad de insulina que se admnistran gracias a la ayuda de un nuevo dispositivo portátil y sin cables destinado a predecir los niveles de glucosa en sangre. Este dispositivo, bautizado como “DIAdvisor™”, será desarrollado por la compañía Toumaz Technology, especializada en la fabricación de aparatos sin cable y de bajo consumo energético para controlar el organismo. El proyecto se encuadra dentro del Séptimo Programa Marco de la Comunidad Europea, que le ha destinado 7,1 millones de euros. La finalidad del desarrollo de este dispositivo es la de mejorar la vida de millones de enfermos de diabetes, con una herramienta de última tecnología para la predicción personalizada de los niveles de glucosa en sangre, informa Toumaz Technology en un comunicado. La herramienta se creará gracias al trabajo conjunto de 13 médicos y diversos socios industriales y académicos. La labor estará coordinada por la empresa Novo Nordisk, especializada en el cuidado de esta enfermedad. En qué consiste. La tecnología de DIAdvisor (de Personal Glucose Predictive Diabetes Advisor) estará basada en una tecnología de control sin cable del cuerpo, ya existente y perteneciente a la compañía Toumaz Technology llamada Sensium. Consistirá en sensores pequeños, inalámbricos y discretos, rodeados de un chip de sicilio de bajo consumo, que se pegarán al cuerpo de los enfermos para registrar determinados datos, como la temperatura del organismo, la tensión arterial, la glucosa en sangre o los niveles de oxígeno, entre otros parámetros. Según informa la revista The Engineer online, el sistema transmitirá estos datos a un dispositivo móvil portátil, como una PDA o agenda electrónica. A mano, se podrán introducir además cualquier otra información que se desee, como la comida que ha consumido el paciente. Todos estos datos serán analizados posteriormente por un avanzado algoritmo que determinará los niveles de glucosa que el paciente tiene en la sangre en cualquier momento concreto. De esta forma, los enfermos podrán saber, en cuestión de minutos, la cantidad de insulina que tendrán que administrarse en su siguiente dosis. Gran avance. Según Keith Errey, co-fundador del proyecto y presidente de Toumaz, las técnicas actuales de gestión de la diabetes no ofrecen la posibilidad de predecir los niveles de glucosa en sangre a corto plazo. Esto significa que los enfermos deben prácticamente suponer la cantidad de insulina que necesitarán para recuperar los niveles estables de glucosa en sangre. Los científicos esperan, por otro lado, que esta tecnología sirva para evitar el riesgo de desmayos que sufren los diabéticos cuando sus niveles de azúcar en sangre descienden drásticamente. Muchos de los enfermos, de hecho, prefieren consumir dosis de insulina mayores de lo necesario para eludir las crisis, pero el exceso de insulina también conlleva sus riesgos, como posibles daños en los ojos, el corazón o el hígado. Pero antes de que DIAdvisor pueda ver la luz aún quedan importantes pasos que dar, como definir la combinación de señales vitales que proporcionarán la mejor información para determinar el nivel de glucosa en sangre. Para ello los científicos contarán con un equipo de voluntarios enfermos de diabetes que ayudarán a generar los modelos fisiológicos y los algoritmos de predicción. Dentro de dos años, comenzarán las pruebas clínicas en las que se hará funcionar dichos algoritmos a tiempo real y se testarán los modelos de predicción. Si todo discurre según los planes de los científicos, la tecnología estará disponible en el mercado para dentro de cuatro años. Tecnología cada vez más necesaria. Según publica Toumaz, el incremento masivo de la incidencia de la diabetes es actualmente uno de los principales desafíos sanitarios a nivel global. Este incremento es debido a tendencias demográficas claras, como la epidemia de la obesidad, el envejecimiento de la población o la generalización de los estilos de vida sedentarios. Todos estos factores han hecho que se extienda de manera masiva la diabetes, especialmente la de tipo 2. En el caso de la diabetes de tipo 1, el páncreas no produce insulina, pero en la de tipo 2 el páncreas si que la produce, pero el cuerpo no las asimila como debiera. En consecuencia, el páncreas produce aún más insulina, para que la glucosa llegue a las células, y acaba agotándose debido a un esfuerzo excesivo. Además, los niveles de azúcar en sangre aumentan demasiado. En la Unión Europea, la tasa media de prevalencia de esta enfermedad es del 7,5%, pero se espera que se incremente hasta el 16% en 2025. Los científicos esperan que, con DIAdvisor, se pueda proporcionar un tratamiento sofisticado a los enfermos, impulsando así la auto-gestión de la enfermedad y reduciendo el riesgo de complicaciones serias derivadas de un control deficiente de los niveles de glucosa en la sangre. April 16 Los ordenadores, ampliamente utilizados como herramientas para diseñar y manipular objetos tridimensionales en el ámbito visual, pronto podrán proporcionarnos una forma de percibir la textura de los objetos o sentir cómo encajan entre sí gracias a una interfaz háptica, o basada en el tacto, desarrollada en la Universidad Carnegie Mellon.
A diferencia de la mayoría de las otras interfaces táctiles que emplean motores y uniones mecánicas para proporcionar algún sentido del tacto o de la fuerza ejercida, el dispositivo desarrollado por Ralph Hollis, profesor del Instituto de Robótica de la Carnegie Mellon, utiliza la levitación magnética y una sola parte móvil para proporcionar una experiencia muy realista a los usuarios. Estos pueden percibir las texturas, sentir los contactos duros y notar incluso pequeños cambios en la posición, mientras emplean una interfaz que responde rápidamente a los movimientos. "Creemos que este dispositivo proporciona un sentido más real del tacto que cualquier interfaz háptica existente actualmente", afirma Hollis. El sistema elimina los enlaces voluminosos, los cables y la complejidad mecánica general de otros dispositivos hápticos existentes actualmente en el mercado, gracias a una sola parte móvil ligera que flota en campos magnéticos. En el corazón de la interfaz háptica de levitación magnética existe un dispositivo en forma de cuenco denominado flotor que tiene en su interior seis bobinas. La corriente eléctrica que fluye a través de las bobinas interactúa con los poderosos imanes permanentes situados debajo, haciendo que el flotor levite. Un asa de control está unida al flotor. El usuario mueve el asa de forma muy parecida a un ratón de ordenador, pero en tres dimensiones y con seis grados de libertad. Los sensores ópticos miden la posición y orientación del flotor y esta información se utiliza para controlar la posición y orientación de un objeto virtual en la pantalla del ordenador. Cuando este objeto virtual encuentra otras superficies y objetos virtuales, se transmiten las señales correspondientes a las bobinas eléctricas del flotor, produciendo la respuesta táctil que recibe el usuario. Suena bárbaro: la reconstrucción del Palacio de Atila. Un grupo de inversores húngaros pensó que el homenaje al simpatiquísimo rey de los hunos sería un gran negocio como atracción turística y ya recibió las autorizaciones gubernamentales necesarias para que dentro de dos años y medio se inaugure en Tápiószentmárton, cerca del río Tsisza, a pocos kilómetros de Budapest, una construcción “lo más parecida posible” a lo que contaron los cronistas de la época. El arquitecto a cargo del proyecto, Tibor Endre Hayde, tiene diseñado un edificio que será construido mayoritariamente en madera, con cuatro torres de 28 metros de altura, una sala llamada “de caballeros” y una serie de sótanos de 2.800 metros cuadrados. El Palacio de Atila contendrá un museo de cera, una sala de coronación y un restaurante, y se edificará en un terreno de 6.000 metros cuadrados. La reconstrucción del palacio, explicó Hayde, se basa en el estilo arquitectónico de la época y en los detalles que dejó escritos el embajador Prisco, un enviado del Imperio Romano que en el año 448 visitó a Atila en un punto no precisado del actual territorio húngaro. János Kocsi, dueño del terreno sobre el que se levantará el palacio, informó que el costo de la construcción será de 19 millones de euros. “Es una obligación mía elevar un monumento del pasado de un importante episodio de la historia”, dijo Kocsi, que sin embargo reconoce que la iniciativa toma lo legendario para conformar una atracción turística. Su idea, explicó, es ofrecer una imagen matizada de Atila, que de acuerdo con la historia hablaba cinco idiomas –latín incluido– y tenía incorporados rasgos de la cultura romana. Diversas teorías postulan que húngaros y hunos tuvieron antepasados comunes; eso explicaría, dicen, que los magiares tengan simpatía por este guerrero y lo vean como un héroe. La afinidad va bastante más allá, porque en Hungría viven miles de hombres llamados Attila –así se escribe el nombre en magiar– y en la mayoría de las ciudades hay alguna calle y/o plaza que lo evoca. Atila es, para Occidente, el prototipo del bárbaro. Entre los años 434 y 453, cuando murió, llegó a gobernar los territorios que van desde Europa Central hasta el Mar Negro, desde el Danubio hasta el Báltico. Sitió Constantinopla y le faltó poco para copar Roma. No dejó herencia concreta: su imperio murió con él. Prisco cuenta cómo fue eso: tras los festejos de su última boda le dio una hemorragia nasal. El velorio fue heavy: sus soldados se cortaron el pelo y se hicieron unos tajos, porque era más oportuno derramar sangre que lágrimas. Lo enterraron junto con el botín de sus conquistas y luego liquidaron a quienes participaron en el funeral, para mantener en secreto el lugar. Al arquitecto Hayde lo entusiasma que su recreación del Palacio sea usada para que, por fin, los húngaros hagan su propio largometraje sobre la vida del guerrero. “Porque hay películas hechas por los norteamericanos, los italianos y hasta los lituanos, pero no por húngaros”, explicó. A Atila lo siguen llamando “el azote de Dios”. Donde él pisaba, dicen, “no volvía a crecer la hierba”. A Hayde y a Kocsi les interesa destacar otra cosa: el Palacio va a construirse frente a la colina Atila, un sitio con fama de “capacidad curativa que emite energía y radiaciones”. April 05 Realizar con los dedos de las manos los movimientos rápidos que en la vida cotidiana se necesitan para ejercer distintos tipos de presión sobre superficies diversas de manera que podamos, por ejemplo, asir objetos pequeños, utilizar herramientas, o realizar manualidades, resulta vital. Pero esta capacidad de movimientos y presión de los dedos que tan trivial puede parecernos, es en realidad el resultado de un complejo proceso neuromotor y neuromecánico, orquestado con una sincronización de muy alta precisión por el cerebro, el sistema nervioso y los músculos de las manos.
El ingeniero biomédico Francisco Valero-Cuevas (de la Universidad del Sur de California) está trabajando para desvelar las características neurológicas, biológicas y mecánicas de la mano humana que permiten la manipulación precisa y hacen posible que una persona pueda asir un huevo y cascarlo del modo adecuado sobre una sartén, abrocharse un botón de la camisa, o accionar las teclas del teléfono móvil para responder a una llamada. Una mano con cinco dedos parece un dispositivo muy simple. Pero en realidad los científicos ni siquiera comprenden bien qué es, biomecánicamente hablando, una mano, cómo está controlada neurológicamente, cómo las enfermedades pueden afectarla, y cómo el tratamiento adecuado puede restaurar su funcionamiento normal. Es difícil saber cómo cada uno de sus 30 y tantos músculos contribuyen a sus funciones cotidianas, desde las que usamos al manejar un teléfono móvil, hasta las que necesitamos para ponernos la ropa. En su estudio, Valero-Cuevas, y Madhusudhan Venkadesan del Departamento de Matemáticas de la Universidad de Cornell, pidieron a varios voluntarios que con su dedo índice dieran unos golpecitos sobre una superficie y la presionasen mientras los investigadores registraban en cada caso la fuerza ejercida por la yema del dedo y la actividad eléctrica en todos los músculos de la mano. Estos investigadores, en un experimento único en su clase, registraron en 3D la fuerza del dedo más el patrón de la coordinación muscular completa de manera simultánea, empleando los electromiogramas intramusculares de los siete músculos del dedo índice. A los voluntarios se les pidió que realizaran ciertas operaciones muy específicas con el dedo. Los investigadores encontraron que los patrones de coordinación muscular cambiaban claramente según la maniobra realizada fuese una u otra. La modelación matemática y el análisis de Venkadesan revelaron que el control neuronal subyacente también se conmutaba entre estrategias mutuamente incompatibles a una velocidad lo bastante elevada como para garantizar la buena marcha de la secuencia de acciones. Los datos obtenidos en estos experimentos sugieren que una circuitería neuronal especializada pudo haber evolucionado para la mano gracias al control neuronal vinculado a las acciones para las cuales el factor tiempo es crítico, como las requeridas para ejecutar la abrupta transición desde el movimiento hasta la fuerza estática (mover los dedos hacia un objeto, y en el instante de hacer contacto con él pasar a sujetarlo). Si la transición entre las órdenes motoras no está bien sincronizada y ejecutada, el acto de coger con agilidad y eficacia un vaso de agua resulta imposible. Los resultados del estudio también sugieren una explicación funcional para un importante rasgo evolutivo del cerebro humano: sus centros motor y sensorial desproporcionadamente grandes asociados con la función de las manos.
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